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Hábitos saludables. Capítulo 2: Estudio efectivo (Parte 1 de 3)

ESTUDIO EFECTIVO

Estudio efectivo, el anhelo y deseo de todo estudiante. En esta entrega mensual de “hábitos saludables” vamos a hablar de aquellos hábitos que merece la pena llevar a cabo para hacer más efectivo tu modo de estudiar. Al fin y al cabo, desde que entras en el colegio a los tres años hasta que terminas FP o la Universidad, con suerte a los veintinco, vas a tener que ir aprendiendo a estudiar cada vez más y sería deseable que mejor. Merece la pena dedicar un tiempo a mejorar tus hábitos de estudio.

Como en todo, está demostrado que, como decían los antiguos en latín: repetita iuvant, es decir, las cosas que se repiten ayudan a ser aprendidas. Y con el estudio pasa igual. De modo que, si estudias algo y lo repites, se va a quedar mucho mejor en tu memoria y vas a poder acceder a ello, así que el primer mal hábito que habría que desterrar es el de estudiar las cosas solamente una vez previo al examen. Pero vamos a analizar los siete elementos que propone Hector Ruiz Martín en su excelente libro que te recomendamos: Aprendiendo a aprender.

  1. Concentrarse para aprender

Parece ser que nuestra atención y nuestra capacidad para concentrarnos tiene un límite. Cuantas más distracciones pongamos a nuestro alrededor, menos capacidad para poner atención tenemos y por lo tanto más difícil es que podamos obtener buenos resultados. La música puede ayudar a concentrarnos solamente si el ruido que hay fuera es mayor que ella, pero puede ser una gran distracción si nos dejamos llevar por la letra y empezamos a cantar. En general y como norma es mejor reducir las distracciones para poder prestar atención plena a lo que estamos haciendo.

La carga cognitiva que podemos manejar a la vez es limitada. La carga cognitiva es algo así como la cantidad de información que maneja nuestro cerebro a la vez, antes de poder asimilarla, por eso hay distracciones que merman nuestra carga cognitiva. Imagina que la capacidad de información que tiene el cerebro fuera como un vaso. Si lo llenas de música, o las notificaciones del WhatsApp o el ruido de la cocina… No queda espacio para introducir lo que realmente necesitas introducir: la asignatura que te cuesta.

Por la misma razón es muy importante no saturar. El cerebro, siguiendo con el ejemplo del vaso, puede meterse un vaso cada vez, así que lo que pasa de esa capacidad, ya no lo retiene y necesita su tiempo para procesarlo antes de meterle el segundo vaso.

Por eso es bueno, según esta clave que te aportamos, que adquieras estos tres buenos hábitos que se derivan de esta forma de aprender del cerebro:

  • Elimina lo que te distrae en tu entorno, ya sean ruidos, músicas, elementos encima de la mesa… Busca que tu cerebro se concentre en lo que hace.
  • Establece una rutina en tus sesiones de estudio: siempre a la misma hora, utiliza el método POMODORO para dividir los espacios de manera efectiva…
  • Planifica los objetivos de cada sesión: hoy voy a aprender esta parte, voy a repasar esta otra y voy a enfrentarme por primera vez a esta.
  1. Pensar para aprender

Nuestro cerebro aprende por relación de unos conocimientos con otros. Cuando algo es totalmente nuevo para nosotros nos cuesta más aprenderlo si no hacemos el esfuerzo de relacionarlo con conocimientos previos. Literalmente nuestro cerebro cambia porque establece conexiones neuronales nuevas para aprender y caminos nuevos entre ellas que facilitan relacionar lo que se aprende con lo aprendido.

Por eso es muy importante pensar en lo que aprendemos. No basta con repetir las cosas para que se queden grabadas en nuestra memoria. Y si no, tal como propone Héctor Ruiz Martín en su libro, piensa en las veces que has tenido un billete de diez euros en la mano y no serías capaz de reproducir los dibujos que tiene… Así que hay que pensar para crear nuevas conexiones. En el fondo pensar en lo que estudiamos es como darle sentido porque lo relacionamos con nuestros conocimientos previos sobre el tema. Cuando lo que aprendemos tiene sentido, lo retenemos mejor y más tiempo.

Según este modo de aprender del cerebro, es bueno que vayas introduciendo los siguientes hábitos cuando estudies:

  • Explícate a ti mismo lo que vas a aprendiendo o alguien. Cuando contamos lo que aprendemos, lo aprendemos mucho mejor.
  • Una forma maravillosa de aprender es pensar en qué preguntas harías tú de lo que estás estudiando si fueras el profesor y estuvieras preparando el examen. Te ayuda a seleccionar y pensar en los contenidos para valorar qué es lo más importante y cómo relacionarlo
  • Crea conexiones con lo que vas aprendiendo, intenta relacionarlo con situaciones de tu vida, pon ejemplos diferentes de los que aparecen en los textos… En el fondo relaciona con lo que ya sabes del tema y mejora su comprensión.
  • Utiliza otros materiales, busca en Internet información o problemas resueltos, amplía las fuentes y trata de descubrir si eres capaz de comprender y relacionar lo que lees.
  • Por último, utiliza recursos visuales y trucos, usando dibujos elaborados por ti, esquemas, mapas mentales de manera que lo que ves tenga sentido y refuerce lo que aprendes con palabras.

Continuaremos en otras entregas ofreciendo más pistas para mejorar el modo de estudiar que tienes. Si quieres saber más te dejamos algunos recursos para ampliar tus conocimientos:

Nos vemos el mes que viene. Mientras tanto, no dejes de implementar hábitos saludables que te lleven a tu mejor versión. Ánimo.

Jesús M. Gallardo

Director Pedagógico de Secundaria

 

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